miércoles, 1 de diciembre de 2010

Algunos momentos importantes en la normalización del idioma español


Antonio de Nebrija inaugura, con su Gramática de la lengua castellana (1492) y las Reglas de ortografía española (1517), el proceso de institucionalización del idioma español que finalizaría doscientos años después con el Diccionario de autoridades, publicado entre 1726 y 1739 (de su segunda edición, inconclusa, únicamente se publicó en 1770 el tomo “A-B”), el primer diccionario elaborado por la Real Academia Española (fundada en 1713) bajo la premisa de que existían autoridades a las cuales apelar para defender la inclusión y el uso de una palabra: «Como basa y fundamento de este Diccionario» dice la Academia en el tercer parágrafo del Prólogo de 1726, «se han puesto a los Autores que ha parecido a la Academia han tratado la Lengua Española con la mayor propiedad y elegancia: conociéndose por ello su buen juicio, claridad y proporción, con cuyas autoridades están afianzadas las voces, y aun algunas, que por no practicadas se ignora la noticia de ellas, y las que no están en uso, pues aunque son propias de la Lengua Española, el olvido y la mudanza de términos y voces, con la variedad de los tiempos, las ha hecho ya incultas y despreciables: como igualmente ha sucedido en las Lenguas Toscana y Francesa, que cada día se han pulido y perfeccionado más: contribuyendo mucho para ello los Diccionarios y Vocabularios, que de estos idiomas se han dado a la estampa, y en lo que han trabajado tantas doctas Academias: sobre lo que es bien reparable, que habiendo sido Don Sebastián de Covarrubias el primero que se dedicó a este nobilísimo estudio, en que los extranjeros siguiéndole se han adelantado con tanta diligencia y esmero, sea la Nación Española la última a la perfección del Diccionario de su Lengua: y sin duda no pudiera llegar a un fin tan grande a no tener un fomento tan elevado como el de su Augusto Monarca»; en el onceno, se insiste en la justificación: «Las citas de los Autores para comprobación de las voces, en unas se ponen para autoridad, y en otras para ejemplo, como las voces que no están en uso, y el olvido las ha desterrado de la Lengua». Al reconocer a estas “autoridades” (Cervantes, Góngora, Lope, fray Luis de León, Santa Teresa, Quevedo, en fin, la nómina mayor del Siglo de Oro), la RAE reconoce también —con la morosidad propia de cualquier academia— los límites del idioma, su solidez y, sobre todo, su estabilidad. Dicho brevemente: a pesar de la diferencia de regiones o de épocas, fue posible entonces reconocer cierta uniformidad de la lengua española.

Entre un siglo y otro, entre Nebrija y la RAE, se encuentra Sebastián de Covarrubias y Orozco, autor del Tesoro de la lengua castellana o española (1611), diccionario éste que, a decir de la propia Academia, es el antecedente más inmediato del Diccionario de Autoridades —donde, dicho sea de paso, es citado frecuentemente con el estribillo “Trae esta voz Covarrubias”. El trabajo de Covarrubias, trabajo de un solo hombre, es una obra de consulta indispensable para entender la literatura española de los siglos XVI y XVII, pues si bien la inclusión de voces está fundamentada en un criterio esencialmente etimológico (no siempre preciso), su autor se preocupó también por hacer explícitos los vínculos de las palabras con las prácticas cotidianas de la época, permitiendo así al lector invocar, incluso en nuestros días, algo de la esencia viva que acompaña a toda palabra.

En cuanto a otros idiomas, cito como referencia el nombre y año de fundación de sus respectivos diccionarios y academias. Es notable que, salvo el caso del idioma alemán, esta voluntad de fijar los límites de una lengua sean todos contemporáneos. Sin duda se trata de una manifestación, en un ámbito tan disciplinario como el penal, del proceso de normalización que a decir de Foucault (Vigilar y castigar) se gestó en Europa entre los siglos XVI y XVII y alcanzó su auge entre el XVIII y el XIX.

-Accademia della Crusca, 1570-1580; Il Vocabolario degli Accademici della Crusca, 1612

-Académie française, 1635; Dictionnaire de l’Académie française, 1694

-A table alphabetical containing and teaching the true writing, and understanding of hard usual English words..., de Robert Cawdrey, 1604

-A Dictionary of the English Language, del Samuel Johnson, 1755 (a diferencia de otros idiomas, el inglés no posee una institución que lo regle. Si una autoridad se reconoce, es la que emana del Oxford English Dictionary, editado y publicado por la Universidad de Oxford a partir de 1888 y completado por vez primera en 1928)

-Deutsches Wörterbuch, de Jacob y Wilhelm Grimm, 1852 (el primer volumen)

-Deutsche Akademie für Sprache und Dichtung, 1949

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(Redacté estos párrafos en octubre de 2008, emocionado por descubrir libros hasta entonces desconocidos o que, como el Quijote, vanamente creí agotados. Los redacté como el primer intento serio por comenzar a escribir mi tesis de licenciatura. Pero terminé desechándolos, no recuerdo por qué razón. Tal vez ahora alguien saque algún provecho de ellos.)

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