domingo, 13 de mayo de 2012

Ejercicio de estilo II

Je me voyais perdu dans la vie comme sur une plage illimitée où j’étais seul et où, dans quelque sens que j’allasse, je ne la rencontrerais jamais.
Albertine disparue

Últimamente, cuando pienso que estoy enamorado, estos pensamientos terminan estrellándose contra Proust, contra alguno de sus motivos y sus manías, contra su paciente crueldad para detallar la realidad invisible del amor, contra los celos, contra el deseo a todas luces infundado de querer conocer la vida y los secretos de la mujer amada, contra el miedo de que esto que llamo amor sea una desmesura imposible de corresponderse.

Últimamente, cuando pienso que estoy enamorado, al mismo tiempo dobla la esquina de mis pensamientos Proust, lo miro acercarse, salir de esa especie de recepción donde se encuentra, ese mostrador desde donde despacha en mi mente, tan solícito él, tan atento a mis peticiones y mis necesidades, tan presto para explicarme con precisión quirúrgica lo que siento, lo que alguna vez sentí, lo que seguramente sentiré, para trazar el derrotero fatal de esto que llamo amor: el fracaso, el olvido, la indiferencia última y banal e inevitable.

Últimamente, porque estoy enamorado, no puedo pensar en otra cosa. No puedo leer ―mucho menos a Proust― sin que a cada línea, en cada glosa, en cada ejemplo e imagen, te vea ahí, asomándote, buscándote un lugar entre la estrechez de las palabras y los signos, obstinado en tenerte ahí, en mirarte, en nunca perderte.