domingo, 25 de abril de 2010

Adivina, adivinador

ENIGMA DE DON FRANCISCO DE QUEVEDO Y VILLEGAS


Las dos somos hermanas producidas
de un parto y por extremo parecidas;
no hay vida cual la nuestra penitente;
siempre andamos de embozo entre la gente,
que a indecencia juzgara
vernos un ojo, cuanto mas la cara.
Necesidad precisa
nos tiene muchas veces sin camisa;
gormamos siempre lo que no comemos;
y otro mayor trabajo padecemos:
que por culpas ajenas
somos el dedo malo de las penas.
Un eco es nuestra voz, de que, ofendidos
y con razón, se muestran dos sentidos;
y así la urbanidad, aunque forzadas,
nos tiene a soliloquios condenadas;
es al fin nuestra vida,
por recoleta, siempre desabrida.

Si bien la vecindad de dos holgones
causó tal vez invidia y tentaciones;
pero si consentimos y pecamos,
con pena del infierno lo pagamos.


[No. 629, según la edición de Blecua publicada por Castalia, Tomo II, páginas 104 y 105]

1 comentario:

  1. EXPLICACIÓN

    Si no quieres fatigar
    el discurso, bella Clori,
    orinal somos sin ori,
    y Vargas, quitado el var.

    ResponderEliminar